CONFESION DE FE BAUTISTA DE 1689
LA CONFESION BAUTISTA
CAPITULO 18: DE LA SEGURIDAD DE LA GRACIA Y DE LA SALVACI?
1. Aunque los
creyentes que lo son por un tiempo y otras personas no regeneradas vanamente se enga?n a
s?mismos con esperanzas falsas y presunciones carnales de hallarse en el favor de Dios y
en estado de salvaci? (pero la esperanza de ellos perecer?), sin embargo, los que
creen venlladeramente en el Se?r Jes? y le arnan con sinceridad, esforz?dose por
andar con toda buena conciencia delante de ?, pueden en esta vida estar absolutamente
seguros de hallarse en el estado de gracia, y pueden regocijarse en la esperanza de la
gloria de Dios; y tal esperanza nunca les avergonzar?2
1. Jer. 17:9; Mt. 7:21-23; Lc. 18:10-14; Jn. 8:41; Ef. 5:6,7; G?
6:3,7-9 2. Ro. 5:2,5; 8:16; 1 Jn. 2:3; 3:14,18,19,24; 5:13; 2 P. 1:10
2. Esta certeza no es una mera persuasi? conjetural y probable,
fundada en una esperanza falible, sino que es una seguridad infalible de fe1 basada en la
sangre y la justicia de Cristo reveladas en el evangelio;2 y tambi? en la evidencia
interna de aquellas virtudes del Esp?itu a las cuales se les hacen promesas,3 y en el
testimonio del Esp?itu de adopci? testificando con nuestro esp?itu que somos hijos
de Dios;4 y, como fruto suyo, mantiene el coraz? humilde y santo.5
1. Ro. 5:2,5; He. 6:11,19,20; 1 Jn. 3:2,14; 4:16; 5:13,19,20 2. He.
6:17,18; 7:22; 10:14,19 3. Mt. 3:7-10; Mr. 1:15; 2 P. 1:4-11; 1 Jn. 2:3; 3:14,18,19,24;
5:13 4. Ro. 8:15,16; 1 Co. 2:12; G? 4:6,7 5. 1 Jn. 3:1-3
3. Esta seguridad infalible no pertenece a la esencia de la fe hasta
tal punto que un verdadero creyente no pueda esperar mucho tiempo y luchar con muchas
dificultades antes de ser part?ipe de tal seguridad;' sin embargo, siendo capacitado por
el Esp?itu para conocer las cosas que le son dadas gratuitamente por Dios, puede
alcanzarla,2 sin una revelaci? extraordinaria, por el uso adecuado de los medios; y por
eso es el deber de cada uno ser diligente para hacer firme su llamamiento y elecci?;
para que as?su coraz? se ensanche en la paz y en el gozo en el Esp?itu Santo, en
amor y gratitud a Dios, y en fuerza y alegr? en los deberes de la obediencia, que son
los frutos propios de esta seguridad: as?est?de lejos esta seguridad de inducir a los
hombres a la disoluci?.3
1. Hch. 16:30-34; 1 Jn. 5:13 2. Ro. 8:l5,16;l Co. 2:12;G?4:4-6 con
3:2; l Jn.4:13;Ef.3:17-19;He. 6:11,12; 2 P. 1:5-11 3. 2 P 1:10; Sal. 119:32; Ro. 15:13;
Neh. 8:10; 1 Jn. 4:19,16; Ro.6:1,2,11-13; 14:17; Tit. 2:11-14; Ef. 5:18
4. La seguridad de la salvaci? de los verdaderos creyentes puede
ser,de diversas maneras, zarandeada, disminuida e interrumpida; como por la negligencia en
conservarla,' por caer en alg? pecado especial que hiera la conciencia y contriste al
Esp?itu,2 por alguna tentaci? repentina o vehemente,3 por retirarles Dios la luz de su
rostro, permitiendo, aun a los que le temen, que caminen en tinieblas, y no tengan luz;4
sin embargo, nunca quedan destituidos de la simiente de Dios, y de la vida de fe, de aquel
amor de Cristo y de los hermanos, de aquella sinceridad de coraz? y conciencia del
deber, por los cuales, mediante la operaci? del Esp?itu, esta seguridad puede ser
revivida con el tiempo; y por los cuales, mientras tanto, los verdaderos creyentes son
preservados de caer en total desesperaci?.5
1. He. 6:ll,12;2P. 1:5-11 2. Sal. 51:8,12,14; Ef. 4:30 3. Sal. 30:7;
31:22; 77:7,8; 116:11 4. Is. 50:10 5. 1 Jn. 3:9; Lc. 22:32; Ro. 8:15,16; G? 4:5; Sal.
42:5,11
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