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CONFESION DE FE BAUTISTA DE 1689
LA CONFESION BAUTISTA
CAPITULO 20: DEL EVANGELIO Y DEL ALCANCE DE SU GRACIA
1. Habiendo sido
quebrantado el pacto de obras por el pecado y habiéndose vuelto inútil para dar vida,
agradó a Dios dar la promesa de Cristo, la sinuente de la mujer, como el medio para
llamar a los elegidos, y engendrar en ellos la fe y el arrepentimiento. En esta promesa,
el evangelio, en cuanto a su sustancia, fue revelado, y es en ella eficaz para la
conversión y salvación de los pecadores.
1. Gn. 3:15 con Ef.2:12; Gá. 4:4; He. 11:13; Lc. 2:25,38; 23:51;
Ro. 4:13-16; Gá. 3:15-22
2. Esta promesa de Cristo, y la salvación por medio de Éí, es
revelada solamente por la Palabra de Dios.' Tampoco las obras de la creación o la
providencia, con la luz de la naturaleza, revelan a Cristo, o la gracia que es por medio
'le El, ni siquiera en forma general u oscura;2 mucho menos hacen que los hombres
destituidos de la revelación de Él por la promesa, o evangelio, sean capacitados así
para alcanzar la fe salvadora o el arrepentimiento.
1. Hch. 4:12 Ro. 10:13-15 2. Sal. 19; Ro. 1:18-23 3. Ro. 2:12a; Mt.
28:18-20; Lc. 24:46,47 con Hch. 17:29,30; Ro. 3:9-20
3. La revelación del evangelio a los pecadores (hecha en diversos
tiempos y distintas partes, con la adición de promesas y preceptos para la obediencia
requerida en aquél, en cuanto a las naciones y personas a quienes es concedido), es
meramente por la voluntad soberana y el beneplácito de Dios;' no apropiándosela en
virtud de promesa alguna referida al buen Liso de las capacidades naturales de los
hombres, ni en virtud de la Itiz común recibida aparte de él, lo cual nadie hizo jamás
ni puede hacer.2 Por tanto, en todas las épocas, la predicación del evangelio ha sido
concedida a personas y naciones, en cuanto a su extensión o restricción, con gran
variedad, según el consejo de la voluntad de Dios.
1. Mt. 11:20 2. Ro. 3:10-12; 8:7,8
4. Aunque el evangelio es el único medio externo para revelar a
Cristo y la gracia salvadora, y es, como tal, completamente suficiente para este fin,' sin
embargo, pam que los hombres que están muertos en sus delitos puedan nacer de nuevo, ser
vivificados o regenerados, es además necesaria una obra eficaz e invencible del Espíritu
Santo en toda el alma, con el fin de producir en ellos una nueva vida espiritual; sin
ésta, ningún otro medio puede efectuar su conversión a Dios.2
1. Ro. 1:16,17 2. Jp. 6:44; 1 Co. 1 '2.2-24.. 2:14; 2 Co. 4:4,6
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