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CONFESION DE FE BAUTISTA DE 1689

LA CONFESION BAUTISTA

 

CAPITULO 26:  DE LA LGLESIA

1. La Iglesia cat?ica o universal, 1 que (con respecto a la obra interna del Espfritu y la verdad de la gracia) puede llamarse invisible, se compone del n?ero completo de los elegidos que han sido, son o ser? reunidos en uno bajo Cristo, su cabeza; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todos.2

1. Mt. 16:18; 1 Co. 12:28; Ef. 1:22; 4:11-15; 5:23-25,27,29,32; Col. 1:18,24; He. 12:23 2. Ef. l:22;A:11-15; 5:23-25,27,29,32; Col. 1:18,24; Ap. 21:9-14


2. Todas las personas en todo el mundo que profesan la fe del evangelio y obediencia a Dios por Cristo conforme al mismo, que no destruyan su propia profesi? mediante errores flindamentales o conductas impfas, son y pueden ser llamados santos visibles;1 y de tales personas todas las congregaciones locales deben estar compuestas.2

1. 1 Co. 1:2; Ro. 1:7,8; Hch. 11:26; ML 16:18; 28:15-20; 1 Co. 5:1-9 2. Mt. 18:15-20; Hch. 2:3742; 4:4; Ro. 1:7; 1 Co. 5:1-9


3. Las iglesias m? puras bajo el cielo est? sujetas a la impureza y al error,1 y algunas han degenerado tanto que han llegado a ser no iglesias de Cristo sino sinagogas de Satan?.2 Sin embargo, Cristo siempre ba tenido y siempre tendr?un reino en este mundo, hasta el fin del mismo, compuesto de aquellos que creen en ? y profesan su nombre.3

1. iCo. 1:11;5:1;6:6;1l:17-19;3Jn.9,l0;Ap.2y 3 2. Ap. 2:5 con 1:20; 1 Ti. 3:14,15; Ap. 18:2 3. Mt. 16:18; 24:14; 28:20; Mr. 4:3~32; Sal. 72:1~l8; 102:28; Is. 9:6,7; Ap. 12:17; 20:7-9


4. La Cabeza de la Iglesia es el Se?r Jesucristo, en quien, por el designio del Padre, todo el poder requerido para el llamamiento, el establecimiento, el orden o el gobierno de la Iglesia, est?suprema y soberanamente investido.1 No puede el papa de Roma ser cabeza de ella en ning? sentido, sino que ? es aquel Anticristo, aquel hombre de pecado e hijo de perdici?, que se ensalzaen la Iglesia contra Cristo y contra todo lo que se llama Dios, a quien el Se?r destruir?con el resplandor de su venida.2

1. Col. 1:18; Ef. 4:11-16; l:2~23; 5:23-32; 1 Co. 12:27,28; Jn. 17:1-3; Mt. 28:18-20; Hch. 5:31; Ja. l0:1~16 2. 2 Ts. 2:2-9


5. En el ejercicio de este poder que le ha sido confiado, el Se?r Jes?, a trav? del ministerio de su Palabra y por su Esp?itu, llama a si mismo del mundo a aquellos que le han sido dados por su Padre' para que anden delante de El en todos los caminos de la obediencia que ? les prescribe en su Palabra.2 A los as?llamados, ? les ordena andar juntos en congregaciones concretas, o iglesias, para su edificaci? mutua y la debida observancia del culto p?lico, que ? requiere de ellos en el mundo.3

1. Jn. 10:16,23; 12:32; 17:2; Hch. 5:31,32 2. Mt. 28:20 3. Mt. 18:15-20; Hch. 14:21-23; Tit. 1:5; 1 Ti. 1:3; 3:1~16; 5:17-22


6. Los miembros de estas iglesias son santos por su llamamiento, yen una forma visible manifiestan y evidencian (por su profesi? de fe y su conducta> su obediencia al llamamiento de Cristo;' y voluntariamente acuerdan andar juntos, conforme al designio de Cristo, d?dose a s?mismos al Se?r y mutuamente, por la voluntad de Dios, profesando sujeci? a los pr,eceptos del evangelio.2

1. Mt. 28:18-20; Hch. 14:22,23; Ro. 1:7; 1 Co. 1:2 con los vv. 13-17; 1 Ts. 1:1 con los vv. 2- 10; Hch. 2:37-42; 4:4; 5:13,14 2. Hch. 2:41,42; 5:13,14; 2 Co. 9:13


7. A cada una de estas iglesias as?reunidas, el Se?r, conforme a su mente declarada en su Palabra, ha dado todo el poder y autoridad en cualquier sentido necesarios para raalizar ese ordenen la adoraci? y en la disciplina que ? ha instituido para que lo guarden; juntamente con mandatos y reglas para el ejercicio propio y correcto y la ejecuci? del mencionado poder.1

1. Mt. 18:17-20; 1 Co. 5:4,5,13; 2 Co. 2:6-8


8. Una iglesia local, reunida y completamente organizada de acuerdo a la mente de Cristo, est?compuestapor oficiales ymiembros; y los oficiales designados por Cristo para ser escogidos y apartados por la iglesia (as?llamada y reunida), para la particular administraci? de las ordenanzas y el ejercicio del poder o el deber, que ? les conf? oal que les llama, para que contin?n hasta el fin del mundo, son los obispos o ancianos, y los di?onos.'

1. Fil. 1:1; 1 Ti. 3:1-13; Hch. 20:17,28; TiL 1:5-7; 1 P. 5:2


9. La manera designada por Cristo para el llamamiento de cualquier persona que ha sido cualificada y dotada por el Esp?itu Santo' para el oficio de obispo o anciano en una iglesia, es que sea escogido para el mismo por com? sufragio de la iglesia misma,2 y solemnemente apartado mediante ayuno y oraci? con la imposici? de manos de los ancianos de la iglesia, si es que hay algunos consfituidos anteriormente en ella;3 y para un di?ono, que sea escogido por el mismo sufragio y apartado mediante oraci? y la misma imposici? de manos.4

1. Ef. 4:11; 1 Ti. 3:1-13 2. Hch. 6:1-7; 14:23 con ML 18:17-20; 1 Co. 5:1-13 3. 1 Ti. 4:14; 5:22 4. Hch. 6:1-7


10. Siendo la obra de los pastores atender constantemente al servicio de Cristo, en sus iglesias, en el ministerio de la Palabra y la oraci? velando por sus almas, como aquellos que han de dar cuenta a ? es la responsabilidad de las iglesias a las que ellos ministran darles no solamente todo el respeto debido, sino comparLir tambi? con ellos todas sus cosas buenas, seg? sus posibilidades,2 de manera que tengan una provisi? adecuada, sin que tengan que enredarse en actividades seculares,3 y puedan tambi? practicar la hospitalidad hacia los dem?.4 Esto lo requiere la ley de la naturaleza y el mandato expreso de nuestro Se?r Jes?, quien ha ordenado que los que predican el evangelio vivan del evangelio.5

1. Hch. 6:4; 1 Ti. 3:2; 5:17; He. 13:17 2. 1 Ti. 5:17,18; 1 Co. 9:14; G? 6:6,7 3. 2 Ti. 2:4 4. 1 Ti. 3:2 5. 1 Co. 9:6-14; 1 Ti. 5:18


11. Aunque sea la responsabilidad de los obispos o pastores de las iglesias, seg? su oficio, estar constantemente dedicados a la predicaci? de la Palabra, sin embargo la obra de predicar la Palabra no est?tan particularmente limitada a ellos, sino que otros tambi? dotados y cualificados por el Esp?itu Santo para ello y aprobados y llamados por la iglesia, pueden y deben desempe?rla.'

1. Hch. 8:5; 11:19-21; 1 P. 4:10,11


12.Todos los creyentes est? obligados a unirse a iglesias locales cuando y donde tengan la oportunidad de hacerlo. Asimismo todos aquellos que son addnitidos a los privilegios de una iglesia tambi? est? sujetos a la disciplina y el gobierno de la misma iglesia, conforme a la norma de Cristo.'

1. 1 Ts. 5:14; 2 Ts. 3:6,14,15; 1 Co. 5:9-13; He. 13:17


13.Ning? miembro de iglesia, sobre la base de alguna ofensa recibida, habiendo cumplido el deber requerido de ? hacia la persona que le ha ofendido, debe pertLirbar el orden de la iglesia, o ausentarse de las reuniones de la iglesia o de la administraci? de ninguna de las ordenanzas sobre la base de tal ofensa de cualquier otro miembro, sino que debe esperar en Cristo mientras prosigan las actuaciones de la iglesia.'

1. Mt. 18:15-17; Ef. 4:2,3; Col. 3:12-15; 1 Jn. 2:7-11,18,19; Ef. 4:2,3; Mt 28:20


14. Puesto que cada iglesia, y todos sus miembros, est? obligados a orar continuamente por el bien y la prosperidad de todas las iglesias de Cristo en todos los lugares, y en todas las ocasiones ayudar a cada una dentro de los l?nites de sus ?eas y vocaciones, en el ejercicio de sus dones y virtudes,1 as?las iglesias, cuando est? establecidas por la providencia de Dios de manera que puedan gozar de la oportunidad y el beneficio de ello,2 deben tener comuni? entre s? para su paz, crecimiento en amor y edificaci? mutua.3

1. Jn. 13:34,35; 17:11,21-23; Ef. 4:11-16; 6:18; Sal. 122:6; Ro. 16:1-3; 3Jn. 8-10 con 2Jn. 511; Ro. 15:26; 2Co. 8:l-4,l6-24; 9:12-15; Col. 2:1 con 1:3,4,7 y 4:7,12 2. G?1:2,22; Col. 4:16; Ap. 1:4; Ro. 16:1,2; 3 Jn. 8-10 3. 1 Ja. 4:1-3 con 2 y 3 Juan; Ro. 16:1-3; 2 Co. 9:12-15; Jos. 22


15. En casos de dificultades o diferencias respecto a la doctrtua o el gobierno de la iglesia, en que bien las iglesias en general o bien una sola iglesia est? concernidas en su paz, uni? y edificaci?; o uno o vanos miembros de una iglesia son da?dos por procedimientos disciplinarios que no sean de acuerdo a la verdad y al orden, es conforme a la mente de Cristo que muchas iglesias que tengan comuni? entre sf, se re?an a trav? de sus representantes para considerar y dar su consejo sobre los asuntos en disputa, para informar a todas las iglesias concernidas.' Sin embargo, abs representantes congregados no se les entrega ning? poder eclesi?tico propiamente dicho ni jurisdicci? sobre las iglesias mismas para ejercer disciplina sobre cualquiera de ellas o sus miembros, o para ji'poner sus decisiones sobre ellas o sus oficiales.2

1. G?2:2; Pr. 3:5-7; 12:15; 13:10 2. 1 Co. 7:25,36,40; 2 Co. 1:24; 1 Jn. 4:1

 
 
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