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CONFESION DE FE BAUTISTA DE 1689
LA CONFESION BAUTISTA
CAPITULO 30: DE LA CENA DEL SEÑOR
1. La Cena del
Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado,' para que se
observara en sus iglesias2 hasta el fin del mundo,3 para el recuerdo perpetuo y para la
manifestación del sacrificio de si mismo en su muerte,4 para confirmación de la fe de
los creyentes en todos los beneficios de la misma,5 para su alimentación espiritual y
crecimiento en Él,6 para un mayor compromiso en todas las obligaciones que le
deben a Él,7 y para ser un vínculo y una prenda de su comunión con Él y entre ellos
mutuamente."
1. 1 Co. 11:23-26; Mt. 26:20-26; Mr. 14:17-22; Lc. 22:19-23 2. Hch.
2:41,42; 20:7; 1 Co. 11:17-22,33,34 3. Mr. 14:24,25; Lc. 22:17-22; 1 Co. 11:24-26 4. 1 Co.
11:24-26; Mt. 26:27,28; Lc. 22:19,20 5. Ro.4:11 6. Jn. 6:29,35,47-58 7. 1 Co. 11:25 8. 1
Co. 10:16,17
2. En esta ordenanza Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace en
absoluto ningún verdadero sacrificio para la remisión del pecado ni de los vivos ni de
los muertos; sino que solamente es un memorial de aquel único ofrecimiento de sí mismo y
por si mismo en la cruz, una sola vez para siempre,' y una ofrenda espiritual de toda la
alabanza posible a Dios por el mismo.2 Así que el sacrificio papal de la misa, como ellos
la llaman, es sumamente abominable e injurioso para con el sacrificio mismo de Cristo, la
única propiciación por todos los pecados de los elegidos.
1. Jn. 19:30; He. 9:25-28; 10:10-14; Lc. 22:19; 1 Co. 11:24,25 2.
Mt. 26:26,27,30 con He. 13:10-16
3. El Señor Jesús, en esta ordenanza, ha designado a sus ministros
para que oren y bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del uso
común para el uso sagrado; que tomen y partan el pan, y tomen la copa y (participando
también ellos mismos) den ambos a los participantes.'
1. 1 Co. 11:23-26; Mt. 26:26-28; Mr. 14:24,25; Lc. 22:19-22
4. El negar la copa al pueblo,1 el adorar los elementos, el
elevarlos o llevarlos de un lugar a otro para adorarlos y el guardarlos para cualquier
pretendido uso religioso,2 es contrario a la naturaleza de esta ordenanza y a la
institución de Cristo.3
1. Mt. 26:27; Mr. 14:23; 1 Co. 11:25-28 2. Ex. 20:4,5 3. Mt. 15:9
5. Los elementos externos de esta ordenanza, debidamente separados
para el uso ordenado por Cristo, tienen tal relación con Él crucificado que en un
sentido verdadero, aunque en términos figurativos, se llaman a veces por el nombre de las
cosas que representan, a saber: el cuerpo y la sangre de Cristo;' no obstante, en
sustancia y en naturaleza, esos elementos siguen siendo verdadera y solamente pan y vino,
como eran antes.2
1. 1 Co. 11:27; Mt. 26:26-28 2. 1 Co. 11 :2~28; Mt. 26:29
6. Esa doctrina que sostiene un cambio de sustancia del pan y del
vino en la. sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo (llamada comúnmente
transustanciación), por la consagración de un sacerdote, o de algún otro modo, es
repugnante no sólo a la Escritura' sino también al sentido común y a la razón; echa
abajo la naturaleza de la ordenanza; y ha sido y es la causa de muchísimas supersticiones
y, ademas, de crasas idolatrías.
1. Mt. 26:26-29; Lc. 24:3643,50,51; Jn. 1:14; 20:2&29; Hch.
1:9-11; 3:21; lCo. 1l:2~26;lc. 12:l;Ap. 1:20;Gn. 17:l0,11;Ez.37:ll;Gn. 41:26,27
7. Los que reciben dignamente esta ordenanza,' participando
externamente de los elementos visibles, también participan interiormente, por la fe, de
una manera real y verdadera, aunque no carnal ni corporal, sino alimentándose
espirituaunente de Cristo crucificado y recibiendo todos los beneficios de su muerte.2 El
cuerpo y la sangre de Cristo no están entonces ni camal ni corporal sino espiritualmente
presentes en aquella ordenanza a la fe de los creyentes, tanto como los elementos mismos
lo están para sus sentidos corporales.3
1. 1 Co. 11:28 2. Jn. 6:29,35,47-58 3. 1 Co. 10:16
8. Todos los ignorantes e impios, no siendo aptos para gozar de la
comunión con Cristo, son por tanto indignos de la mesa del Seflor y, mientras permanezcan
como tales, no pueden, sin pecar grandemente contra Él, participar de estos sagrados
misterioso ser admitidos a ellos;' ademas, quienquiera que los reciba indignamente es
culpable del cuerpo y la sangre del Senor, pues come y bebe juicio para si.2
1. Mt. 7:6; Ef. 4:17-24; 5:3-9; Ex. 20:7,16; 1 Co. 5:9-13; 2 Jn. 10;
Hch. 2:41,42; 20:7; 1 Co. 11:17-22,33,34 2. 1 Co. 11 :20-22,27-34
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